Una dosis diaria de cinco gotas de aceite de semilla de granada, añadida a una dieta mediterránea, se asoció con una mejoría cognitiva en un ensayo aleatorizado de un año con 80 personas con deterioro cognitivo leve. En comparación con la dieta sin suplemento, el grupo que recibió el aceite obtuvo puntuaciones significativamente superiores en cognición global, memoria episódica verbal y funciones ejecutivas. No obstante, el estudio careció de placebo, por lo que la comparación fue abierta. A continuación explicamos qué es realmente el aceite, cómo se diferencia del jugo y de la urolitina A, quién podría considerarlo y por qué los resultados son prometedores, aunque no definitivos.
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